La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, cuestionó el uso de cuerpos de personas fallecidas en escenarios de carácter oficial y realizó un llamado al Estado y al Gobierno Nacional a preservar los límites que impone la dignidad humana, incluso en contextos de confrontación armada.
Marín Ortiz señaló que combatir militarmente a los grupos armados ilegales y proteger a la población es un deber constitucional, pero recordó que “incluso en la guerra hay límites” y que el respeto por la dignidad humana debe mantenerse aun después de la muerte.
La funcionaria manifestó su preocupación por que los cuerpos de personas fallecidas sean utilizados durante declaraciones o actos públicos, al considerar que estas prácticas pueden convertir la muerte y la humillación en mecanismos para transmitir mensajes de poder.
“La fortaleza del Estado no está en parecerse a quienes combate, sino en conservar sus límites”, afirmó la Defensora del Pueblo.
El pronunciamiento se produce en medio del debate nacional sobre las actuaciones de la Fuerza Pública frente a los grupos armados ilegales y sobre los límites que deben observar las instituciones en el desarrollo de sus operaciones.



















